Mostrando entradas con la etiqueta Córdoba. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Córdoba. Mostrar todas las entradas

La verdarera situación del sector agropecuario cordobés

Hace unos días “La voz del Interior” publicó en tapa una noticia alarmante:

“En 8 años, Córdoba perdió 1 de cada 4 tambos” Las causas de esta situación serían para el periódico: “…La dificultades económicas, generadas por las oscilaciones de precios a la que está sometida la producción lechera en el país, es la principal razón por la cual la provincia de Córdoba perdió en los últimos ocho años el 25 por ciento de sus tambos”.

Con este recorte el mensaje parece obvio, la política Kirchnerista está destruyendo al sector lechero de la provincia y el país, llevando a la miseria a miles de familias tamberas.

La realidad es bien distinta. Y las causas esgrimidas por “La Voz” se ajustan a un periodo histórico anterior a la “tiranía Kirchnerista”

Hace aproximadamente un año realizamos un dossier sobre el tema (que paradójicamente acompañó la edición Domingo del 12 de octubre de 2008 de “La Voz del Interior”), la idea de aquel informe era rastrear las transformaciones sociales y económicas del Campo cordobés en los últimos 20 años, para poder tener un mapa de la situación actual de este sector, aqui voy:

En los últimos veinte años se produjeron profundos cambios en el sector agropecuario de la provincia, tanto en su zona pampeana (mayormente al sureste) como extrapampeana (al noroeste). Una investigación realizada en el marco del Programa de Estudios Socio Antropológicos Agrarios del Centro de Estudios Avanzados (CEA), dirigida por Luis Hocsman, estudió la extensión de la frontera agraria en Córdoba. A través de ese trabajo pudo conocerse de manera precisa que entre 1988 y 2002 se produjo un proceso de fuerte concentración económica y productiva en el campo cordobés: durante esos años desaparecieron 14.441 explotaciones, lo que significó una reducción del 36% del total existente en la provincia (una de cada tres dejó de existir), una disminución muy por encima del 24,5% que se registró a nivel nacional.

El investigador Guillermo Ferrer –integrante del equipo que dirige el ingeniero Daniel Cáceres en la Facultad de Ciencias Agropecuarias-, sostiene que en la década del `90 la poca rentabilidad y los altos costos fijos del sector puso a los chacareros pampeanos ante dos opciones: o aumentaban su escala de producción o desaparecían. “Algunos compraron, crecieron y se agrandaron. Pero en la mayoría de los casos arrendaron sus campos en términos muy desventajosos, o directamente los perdieron”

En este sentido, la concentración puede comprenderse además por la polarización que se produjo: mientras las explotaciones más pequeñas eran cada vez menos, las más grandes aumentaron su tamaño y fueron cada vez más. Las explotaciones de menos de 500 hectáreas se redujeron hasta un 51,7%. (con variaciones de acuerdo a la extensión), mientras que las de más de 1000 hectáreas aumentaron hasta un 31,1%

La concentración productiva ocurrió de manera paralela a otro proceso estructural: una agriculturización creciente de los campos cordobeses, principalmente a través del cultivo de soja, en detrimento de la producción ganadera (bovina, caprina y porcina) y del cultivo de algunos cereales y oleaginosas.

Esta agriculturización revela una modificación en el uso de los campos. Entre 1988 y 2002 se incrementaron un 56% los cultivos anuales y se redujeron los forrajeros (utilizados para alimentar los animales). La siembra de soja de primera aumentó un 99% y la de segunda (que se realiza más tarde) un 356% en ese período, con picos de aumento extremos en los departamentos Colón (8.815%) y Río Primero (8.412%) para la soja de segunda y en los departamentos Pocho (7.285%), Ischilín (22.612%) y San Javier (26.336%) para la soja de primera. La agriculturización también está vinculada a la fuerte reducción de montes y bosques, lo que llevó a la provincia a tener tasas de desmonte de entre un 5% y 9% anual, las más altas del país.

Cada caso en su lugar

Estos procesos de concentración y de agriculturización asumieron características específicas en las distintas zonas de la provincia. En una de las investigaciones realizadas por el equipo que conduce Luis Hocsman se dividió a Córdoba en cinco regiones, de acuerdo a las condiciones ecológicas y a las actividades productivas que predominaban. A partir de allí los investigadores analizaron cómo se modificó el uso del suelo en cada una de ellas entre 1988 y 2002. Esto permitió conocer las tendencias más generales de transformación de la actividad agropecuaria en los distintos departamentos.

La región I, denominada “Ganadera Extensiva del Noroeste”, fue históricamente ganadera, utilizándose como recursos forrajeros el monte y el pastizal natural. Allí se criaban bovinos de manera extensiva y vacas, cabras y cerdos para la subsistencia, en tanto que la agricultura era una actividad secundaria. Las transformaciones de los últimos años han llevado a una concentración de las explotaciones, dada por la desaparición creciente de los establecimientos de menos de 1.000 hectáreas (hasta un 51%, de acuerdo a la extensión) y un aumento de los más grandes (hasta un 84%) Simultáneamente, en esta zona aumentaron un 52% los cultivos anuales -lo que evidenciaría un avance de la agricultura- y un 162% los cultivos forrajeros perennes –lo que daría cuenta de un proceso de “bovinización”, en detrimento de la tradicional ganadería caprina-. Este aumento de la ganadería bovina habría ocurrido porque los sistemas ganaderos fueron siendo expulsados de las zonas donde actualmente se siembra soja y se trasladaron a estas zonas.

En la región II, llamada “Agrícola Ganadera Central”, existía una combinación equilibrada de agricultura y ganadería (para producir carne y leche). Como en el resto de la provincia, también se produjo una concentración productiva: las explotaciones de menos de 1.000 hectáreas se redujeron (hasta un 62% de acuerdo a la extensión) y las mayores aumentaron (hasta un 95%). Si antes ganadería y agricultura convivían de manera equilibrada, desde 1988 se incrementó la siembra de cultivos anuales (69%), disminuyeron los forrajeros (hasta un 60%) y se redujeron los montes y bosques (71%), lo que permite inferir un avance de la agriculturización, desplazando a los sistemas ganaderos.

La región III, llamada “Lechera del Centro – Este”, se caracterizó por un predominio de la actividad ganadera por sobre la agrícola, fundamentalmente a través de la producción tambera. Esta zona vivió transformaciones muy profundas. Por un lado se concentraron las explotaciones productivas, pero fundamentalmente se incrementaron los cultivos anuales (119%) y se redujeron los forrajeros y los montes naturales (un 86%), lo que permite deducir una notoria desaparición de explotaciones tamberas como contraparte del proceso de sojización de la región.

La cuarta región, denominada “Agrícola del Sudeste”, fue el sector agrícola por excelencia dentro de la provincia. Las principales transformaciones estuvieron relacionadas aquí con la concentración productiva, siendo la región en que más desaparecieron las explotaciones menores a 500 hectáreas (hasta un 69% de acuerdo a la extensión), mientras que las mayores de 2.500 hectáreas aumentaron (hasta un 77%) En términos productivos puede concluirse que se acentuó su perfil netamente agrícola, con un aumento de los cultivos anuales (29%) y una reducción de los forrajeros (hasta un 53%)

Por último la región V, designada como “Ganadera Agrícola del Sur”, se caracterizó por un predominio de la agricultura por sobre la ganadería (en una relación de 70 a 30). Aquí se produjo también un gran incremento de la concentración de las explotaciones: las menores a 500 hectáreas se redujeron (hasta un 57% de acuerdo a la extensión) y las mayores de 5.000 hectáreas aumentaron (hasta un 88%) Esta región vivió también el avance de la agricultura en detrimento de la ganadería extensiva bovina.

Lejos de una situación desesperada o asfixiante, el campo cordobés atraviesa en términos generales un período de acelerada expansión de los modelos de agricultura y ganadería empresariales y de creciente rentabilidad. Según la opinión del investigador Luis Hocsman, esto permite arriesgar algunas interpretaciones alrededor del conflicto ocurrido por las retenciones móviles: “No eran reales esas imágenes de catástrofe y de quebrantos que se difundieron durante esos días. El reclamo fue una cuestión claramente política: después de 15 años de desregulación absoluta, ciertos sectores se pararon frente a un intento del Estado de regular lo que pasa en el país. El foco del conflicto estuvo en el ámbito de la distribución del poder”.

La posibilidad de contar con una elevada renta, sin esfuerzo ni riesgo, gracias a las grandes utilidades del sector y al crecimiento de los pooles de siembra, produjo que en los últimos años muchos propietarios se trasladaran hacia las ciudades intermedias y abandonaran el trabajo en sus campos. Según Hocsman, esta masificación del arriendo de tierras a grupos financieros trae aparejado un peligro ecológico que atenta contra el propio patrimonio de los rentistas: “Cuando los propietarios eran los productores directos, cuidaban su tierra, allí donde iban a vivir y de la cual vivirían sus hijos y sus nietos. Ahora no pasa eso, ya que se ven despojados de esa posibilidad de control”.

En la zona extrapampeana el campesinado fue el sector más golpeado durante los ‘90. Según explica Felicitas Silvetti, –otra integrante del equipo dirigido por Cáceres en la Facultad de Ciencias Agropecuarias- este sector obtenía ingresos a través del trabajo extrapredial en otras regiones, que fueron disminuyendo en la medida en que se incorporaron tecnologías intensivas en capital, ahorradoras de mano de obra. Ya a comienzos de la década actual se vieron afectados por otro proceso: en la medida en que los grandes productores sojeros o ganaderos necesitaron incorporar tierras, las familias campesinas se vieron presionadas para abandonar sus tierras a través del engaño, el abandono de las instituciones públicas y, en muchas ocasiones, a través de la violencia privada o estatal.

Es por eso que puede afirmarse que en la reconfiguración de los actores del campo cordobés tampoco estuvo ajeno el Estado. La abogada Mariana Romano, que investiga junto a Luis Hocsman en el CEA, sostiene que el Estado provincial no está teniendo una política tendiente a defender a los pequeños productores, que han quedado en gran desigualdad de condiciones con respecto a grandes empresas agrarias: “La pregunta es si su omisión tiene que ver con no decidir una política a favor de los pequeños productores o con decidir apoyar claramente al modelo agroexportador vigente”, analiza.

El resurgimiento del campo fue posible en buena medida a la devaluación del peso y la pesificación de las deudas. La creciente demanda de materias primas por parte de potencias emergentes como China e India y el impulso -principalmente de Brasil y Estados Unidos- a la producción de biocombustibles, generaron las condiciones para que se volcaran al campo gran cantidad de capitales especulativos que vieron allí un lugar seguro para resguardar sus inversiones, ante el cada vez más incierto escenario financiero mundial. Esto posibilitó el aumento constante del precio internacional de los alimentos, entre los que se destaca la soja y sus derivados.

También la introducción y masificación del paquete tecnológico de la siembra directa -que incluye el uso de agroquímicos y de semillas transgénicas- y los altos márgenes de rentabilidad favorecieron el surgimiento o la proliferación de nuevos actores en el campo.

Uno de ellos el contratista de servicios, cuya presencia se ha extendido en los últimos años. Como señala María Franci Álvarez, “el productor que trabaja su tierra, con maquinaria y capital propio, ha perdido peso relativo en la producción. En el nuevo patrón organizativo el eje estratégico del negocio no es más la propiedad de la tierra, sino la capacidad para organizar y coordinar una red de contratos”.

Otros actores que han ganado terreno en los últimos años son las grandes empresas agrarias y los pooles de siembra, atraídos por los altos márgenes de ganancia, por lo general superiores a cualquier otra actividad productiva o financiera. Mariana Romano explica que “en el noroeste cordobés actualmente los actores fuertes son las sociedades anónimas que hacen ganadería a gran escala, dado que son desplazadas de otras zonas por la agriculturización. Y en el norte están las empresas sojeras. Sobre la base de los conflictos de tierras que se han sucedido puede verse que estos nuevos actores provienen del exterior o de distintas localidades de la región pampeana”

Estas son las verdaderas causas, y no la falta de rentabilidad, reglas claras y demás zarazas sostenidas por La Voz del Interior, de que en Córdoba se hayan reducido en un 25 % los establecimientos tamberos y, en el mismo proceso, se incremente la producción de leche en un 17 %.

Construyendo un escenario post electoral para Córdoba



Pasada ya una semana de las elecciones es preciso hacer un análisis pormenorizado del nuevo escenario político de Córdoba. La idea es comenzar a construir un diagnóstico que nos permita tomar las decisiones correctas sobre la tarea política que se abre para los que defendemos y militamos por un proyecto de liberación nacional.

Estas son algunas ideas que se (me) desprenden de los resultados electorales. Hay otros factores que deberán integrarse para tener una real dimensión de la situación provincial y de nuestros objetivos políticos en el corto y mediano plazo.

La campaña electoral en Córdoba fue una de las más aburridas de que se tenga memoria: el escenario estaba claro, demasiado. La Voz del Interior y la Fundación Mediterranea comenzaron a observar, al ritmo de los primeros afiches y publicidades callejeras de los candidatos, que el discurso único revivía y se fortalecía con el correr de los días.

Los tres candidatos con posibilidades serias de disputar el primer puesto, tenían una misma propuesta, mismos argumentos, mismas estrategias. Había que ir al Congreso a defender los intereses de Córdoba, mancillados vilmente en los últimos años por un gobierno central unitario y avaro que especula con la plata que “le quita” a las provincias y lo poco que “devuelve” lo hace extorsionando, cooptando, quebrando voluntades de pobres intendentes que ante la necesidad de contar con algo de dinero para gestionar sus empobrecidos pueblos, ceden a la tentación y se arrodillan ante el cínico y malvado poder central. ¿Parece una exageración? No lo es; esa idea vienen trabajando desde hace mucho tiempo en Córdoba los dueños del poder real a través de La Voz del Interior, incluso mucho antes del conflicto con el campo. Este relato fue el “marco teórico” en el que se asentaron las distintas estrategias electorales de los candidatos.

Sin embargo no fue la única coincidencia entre ellos:

1. “El aparato productivo de Córdoba es esencialmente agroindustrial”.

Cuando se habló del sistema productivo el único sector que se nombró fue el agropecuario. El discurso al respecto sostiene que todas las demás actividades son subsidiarias de aquella: si le va bien al campo, le va bien a la construcción, a la industria automotriz, a los pequeños comerciantes, a los profesionales independientes, etc.

Este discurso reemplaza la idea de que la expansión del mercado interno es un factor decisivo para apuntalar el desarrollo sustentable; así, el motor de la actividad económica se traslada hacia un modelo centrado en la exportación de materias primas. Es tan increíble el alineamiento a este modelo productivo que ni siquiera se hizo mención, en toda la campaña, a la actividad que mayor cantidad de divisas y puestos de trabajo genera en toda la provincia: el turismo. Actividad que no contamina ni, je, tiene retenciones.

2. “El único culpable de la calamitosa situación financiera de la provincia es

el gobierno nacional que discrimina a Córdoba a través de una ley de coparticipación perversa”.

Otra vez el enemigo está fuera de las fronteras. Este argumento, que sólo favorece al oficialismo provincial, oculta bajo la alfombra los últimos 10 años de endeudamiento desenfrenado, desmanejos estatales (el caos de la caja de jubilaciones es un botón de muestra), el desfinanciamiento constante del Estado a partir de la sistemática reducción de impuestos a grandes empresas y el congelamiento del inmobiliario rural, que todavía presenta valores de la época de la convertibilidad y una increíble desigualdad territorial en infraestructura y promoción productiva, entre el norte campesino y el sur sojero.

Sin embargo se acusa livianamente al Estado Nacional por quedarse con el 70 % de los recursos que se generan. Lo que no dicen es que esos porcentajes se logran gracias a la combinación de una mayor presión impositiva del Estado Nacional a los sectores de mayores recursos y una descarada transferencia de ingresos del Estado Provincial en favor de los privados.

Nada dicen tampoco de una política de Viviendas y seguridad profundamente discriminatoria y segregacionista que expulsa a los sectores pobres y en situación de villa, a los llamados barrios ciudades situados en las afueras de la ciudad, e impiden, mediante control policial, la libre circulación de estas personas por zonas “que no les son propias” a través de un código de faltas que permite detener a cualquier persona por 72 hs. sin la participación de ningún juez o fiscal y bajo el ambiguo delito de “Merodeo”.

Nada dicen porque lo que están peleando no son proyectos políticos distintos, la lucha es por ganarse la representación del poder real. Por eso se pelean para ver quien es el más opositor a la nueva Ley de radiodifusión, a las estatizaciones o a las retenciones.

Una vez por mes, todos ellos son vecinos de mesa en las cenas que la Fundación Mediterranea realiza para adoctrinar periodistas y políticos.

Bueno, me fui al carajo, la idea era escribir algo sobre las elecciones. Ahí va:

El primer dato que se desprende de los resultados es el de una gran dispersión de las representaciones políticas en tres partes iguales entre el Juecismo, el radicalismo y Unión por Córdoba.

Para el sector de juez, la elección deja un sabor agridulce. Lejos de las proyecciones anteriores al escrutinio, que lo daban como un claro ganador, con una buena ventaja sobre la UCR, que ocupaba el segundo lugar, solo sacó una diferencia de 4 puntos en Senadores y quedó segundo en diputados. Otro elemento a tener en cuenta fue la mala performance del Frente Nuevo en el interior provincial (quedó tercero)

Si bien el conflicto entre la municipalidad de Córdoba y el Sindicato de Empleados Municipales jugó en contra de las aspiraciones juecistas (El titular del SUOEM, Rubén Daniele, es un aliado incondicional de Juez) Y la pésima elección de Alonso para encabezar la lista de diputados. También el estrecho margen de votos a favor con el que el Juecismo gana la elección, es producto de un tipo de construcción y un discurso político que alcanzó su techo. El denuncismo constante, la separación tajante (en la gran mayoría de los casos sin pruebas) entre honestos y corruptos y cierto desparpajo que rompió con el estereotipo del político profesional y acercó identitariamente a la “persona común” con Juez, son estrategias que deben ser superadas. Si lo que se busca es constituirse en “la” opción de gobernabilidad para la provincia de Córdoba en el 2011 lo más adecuado sería la asunción de un perfil más ejecutivo, prudente y dialoguista.

El Radicalismo fue el gran ganador de la contienda. Estas elecciones legislativas le permitieron al centenario partido recuperar a sus votantes históricos y comenzar la reconstrucción de un partido que hace un año se debatía entre su desaparición y la fuga de sus principales referentes, producto del fracaso Aliancista, la irrupción política del Juecismo y la concertación kirchnerista.

La acertada decisión de desestimar la alianza con Juez, reposiciona a los boinas blancas en la disputa por la gobernación en el 2011. La UCR logró pocisionarse en el segundo lugar tanto en el interior como en la Capital provincial y obtuvo 4 diputados.

Se éxito (para el radicalismo salir segundo es todo un éxito) radicó en una buena campaña

La situación del PJ que responde a Schiareti es un poco más compleja. A simple vista se podría decir que el tercer puesto para el partido gobernante da cuenta de una derrota inapelable. Es cierto, el gringo es uno de los grandes perdedores, sobre todo por ser el gobernador con menos representación en el parlamento. Sin embargo si se analiza las proyecciones iniciales de campaña y las increíbles dificultades que se le fueron presentando, salvó la ropa. Es verdad que recibió la ayuda indispensable de los recursos estatales (muchos, muchos. Todavía no puedo sacar de mi cabeza la canción: ¡Para Córdoba lo que es de ….) pero debió imponer un candidato resistido por el partido, desconocido por la gente, disputar el voto peronista con la lista del Frente para la Victoria, abandonado por De la Sota que se tomó el piante, enfrentando al temible aparato capitalino de Olga Riutort y disputar “el voto del campo” con los radicales y juecistas. Pese a todo esto logró ganar en el interior. Algunos dicen que el “efecto Peña” jugó un papel importante en el último envión de Mondino, nosotros lo ponemos en duda.

El lamentable papel del Frente para la Victoria fue la ¿última? travesura de Jaimito.

Al principio de la campaña había dos posibles estrategias:

1. Asumir la representación del proyecto nacional, ocupar ese espacio absolutamente vacante, lograr el respaldo del sector que apoya al gobierno nacional (entre 15 y 20 %) y asegurado ese piso salir a disputar indecisos. La persona mas preparada para realizar esa campaña era Patricia Vaca Narvaja. Esta estrategia tenía algunos inconvenientes: PVN nunca militó en Córdoba, su figura generaba muchos rechazos en el sector peronista potencialmente aliado (sobre todo del interior y en el Olguismo) lo que hubiera complicado las negociaciones con esos sectores, no tenía estructura propia ni conocimiento público entre los cordobeses. En definitiva, similares problemas iniciales que el candidato del oficialismo provincial.

2. La otra opción fue disputar la estructura del PJ provincial. “Libanizarlo”. Cooptar lo que más se pueda del aparato y dividir el voto peronista forzando el papelón electoral de Schiaretti. Paso seguido, disputar la estructura a partir de un congreso partidario.

Esta opción (la elegida finalmente) también suponía un costo altísimo, que fue “minimizado” por el comando electoral. Esto es, despegarse del Gobierno Nacional y disputar el electorado de Mondino haciendo eje de campaña en las capacidades de gestión y las “nuevas ideas” que Acastello aplicó con éxito en Villa María. Pelear en este segmento le costó a la lista 504 resignar potenciales votos “propios” en pos del “territorio” garantizado por los intendentes aliados.

El análisis era que el voto de apoyo al gobierno nacional era un voto cautivo al que no había que destinar demasiadas energías. Se suponía que “esos ya están convencidos” De este modo se asociaba el apoyo al “modelo” como una posición ideológica asumida exclusivamente por “los sectores progresistas” la clase media universitaria progre, (un aprox. 0.0001 del padrón provincial)

Si se analiza el desempeño de la lista en los departamentos aliados, el resultado es lamentable: Para graficar esto, alcanza con ver el desempeño del FPV en el territorio de mayor fortaleza, el departamento Gral. San Martín, donde se ubica Villa María, esta sección aportó 18.000 votos, menos del 1% del total de los votos provinciales. En los otros municipios donde se contaba con el apoyo de los intendentes, el porcentaje de votos se mantuvo entre el 9 y 11%, promedio provincial final obtenido por la lista FPV.

.

El ”error” en la conceptualización de la conformación social de los sectores que apoyan el modelo, fue letal para las aspiraciones electorales del FPV, pero funcional a los intereses de disputar la interna cordobesa. Estrategia que los principales referentes de este espacio hicieron explícita minutos después de que se cerrara la votación.

El discurso fue: “el peronismo, de haber ido en una sola lista, hubiera ganado las elecciones. Este fracaso es producto del autoritarismo de la conducción, la falta de diálogo y el desplazamiento de sectores importantes de la mesa donde se toman las decisiones”. Del Gobierno Nacional, como en toda la campaña, nada de nada. Silencio de radio. Había que reforzar que el electorado de las 2 opciones peronistas era el mismo, sólo los separaba una sola diferencia menor. Unos quedaron adentro de la estructura provincial, y los otros, afuera.

Uff, me cansé, otro día sigo.

Córdoba en su laberinto electoral


Leyendo el post de MEC en AP me surgían algunas preguntas ¿Cuántos puntos de contacto y cuantas diferencias existen entre el escenario electoral de ciudad de Buenos Aires y el de la provincia de Córdoba? ¿Qué posibilidades tienen los candidatos del FPV de hacer una elección decorosa?

Aquí como en La Capital los candidatos del Kirchnerismo miden menos que el apoyo explícito hacia el gobierno nacional (en córdoba ese apoyo hoy se ubica alrededor del 20%) sin embargo la candidatura de Acastello roza el 15% en los pronósticos de máxima y alrededor del 8 o 9% en los escenarios más realistas.

Otra coincidencia es que entre las dos fuerzas principales (UCR y Juez) se reparten entre el 60 y 65% del electorado, quedando un 40% o 35% para repartir entre Unión por Córdoba (schiaretti - Mondino) y FPV.

El dato de las últimas presidenciales no nos sirve en este caso ya que el principal candidato no jugó ningún papel en aquella elección. Si sirve, sin embargo, la polémica elección a gobernador del 2 de septiembre de 2007. Allí emergieron dos grandes divisiones territoriales: La capital provincial y los departamentos vecinos se constituyeron en el principal bastión del Partido Nuevo (Juez). Mientras que el apoyo a Schiaretti se concentró en el norte Cordobés y, principalmente, el sur, “la pampa gringa”, ahí el actual gobernador ganó la elección.

El punto de inflexión para que el voto “del campo” se volcara masivamente al oficialismo, fue la promesa de no tocar el impuesto inmobiliario rural, que presentaba, ya en ese momento, un atraso monumental en los valores, manteniéndose hasta el día de hoy con casi las mismas cotizaciones que tenían en el año 2001 (Juez planteaba un revalúo). En el sur Schiaretti sacó cerca del 50% de los votos, llegando a rozar los 60 puntos en algunos departamentos. Mientras que Juez se mantuvo entre un 15 y 20% en los mismos distritos.

Hoy, a pesar de las constantes concesiones del actual gobierno provincial hacia los agrogarcas, la realidad del sur de la provincia es diametralmente opuesta: Juez mide entre un 35 y 40%, Mondino 15 a 20% (perdiendo casi 35 puntos de la última elección), y los radicales se mantienen en valores similares a los de la última elección a gobernador (entre 20 y 30 según los departamentos)

Así las cosas, el gran derrotado será el PJ provincial encolumnado atrás de la candidatura de Mondino. Juez se perfila como el próximo gobernador. Y los radicales reconstruyen su estructura.

Córdoba será la única provincia donde los candidatos del partido gobernante quedarán relegados a un tercer puesto.

Ante este panorama llama la atención el rumbo de la campaña del kirchnerismo, centrada básicamente en la experiencia y capacidad de gestión de Acastello, y escondiendo o matizando su pertenencia al proyecto nacional, dejando un gran vacío de representación y desvinculando su figura y su propuesta de la del gobierno nacional. Es claro que, a diferencia de la candidatura de Heller, lo que está en disputa en esta elección, es el control del PJ provincial, lo que explica la inclusión en las listas K de la impresentable Victoria Flores (hija de Olga Riutort con gran aparato en la capital) sin embargo esto no explica la resistencia a referenciarse con el gobierno nacional y hundir definitivamente al PJ schiarettista a un escandaloso cuarto puesto.

¿Por qué se insiste en salir a buscar votos en los estrechos márgenes que dejan descubiertos los demás candidatos, cuando se cuenta con un terreno exclusivo de alrededor de un 20% absolutamente descuidado?

¿Por que no se sale el FPV a debatir propuestas concretas para Córdoba?

Recuperar la córdoba metal mecánica a partir de la reactivación de la planta militar de Rio III y la Fábrica de aviones.

Integrar el territorio vía obras de infraestructura y productivas con el fin de sacar del abandono y el atraso al norte Cordobés

Fortalecer y profundizar la educación técnica.

Quizás uno no tiene idea y los tipos estén desarrollando la mejor estrategia posible en este contexto. Quizás las perspectivas sean mejores para la última etapa y la campaña se afine. Ojalá que lo que uno percibe sea incorrecto. Al fin de cuentas estos tipos saben mucho mas que uno de estrategia electoral. Ojalá.

Related Posts with Thumbnails